Overblog Tous les blogs Top blogs Associations & ONG
Editer l'article Suivre ce blog Administration + Créer mon blog
MENU

Notas personales sobre cine, temas animalistas y proyectos audiovisuales

Bush bajo fuego


  

Por: Nicolás Román Borré

 

"El arte no es un espejo que refleja la realidad,

sino un martillo que la golpea" (*)

 

Bertolt Brecht



 

 

El día que William Karel respondía los cuestionamientos de Canal + sobre el estreno en la pantalla gigante de su última película: "El mundo según Bush", en el mismo canal y unos minutos más tarde, Michael Moore recibía la Palma de Oro en Cannes por "Fahrenheit 9/11".  Curiosamente, ambos artistas me dieron la impresión de ser fisicamente frágiles -a pesar de sus grandes dimensiones- el primero, sentado en una diminuta silla, miraba con asombro infantil las loas de un crítico francés respecto a su film, mientras que Moore, con mano temblorosa se tapaba la boca, diciéndole al jurado reiteradamente: "¿pero que han hecho ustedes?."

 

Estas dos obras tienen como temas comunes al Presidente de los Estados Unidos: George W. Bush, la relación personal con los Bin Laden y el interés económico oculto en la invasión a Irak.  Pero sólo eso, las metas de los directores son irreconciliables, pigmentados con estilos particulares, nos arrojan a conclusiones diversas;  si "El mundo según Bush" es rigurosamente sistemático y adherido al testimonio de los entrevistados, "Fahrenheit 9/11" es al contrario, una producción furiosa, picante a fuerza de ironía, que se ubica peligrosamente entre el panfleto y la genialidad.

 

Al constatar esa diferencia sustancial en las cintas en comento, surge entonces una pregunta que no es desconocida dentro de la academia, ¿cuál es la objetiva ética  para el tratamiento audiovisual?.  Problema bastante complejo, ya que bajo el rótulo "documental" se agrupan títulos tan disímiles como: "El hombre de la cámara" de Dziga Vertov, "Now!" de Santiago Alvarez, "Lluvia" de Jorins Ivens, "Nanook el esquimal" de Robert Flaherty, "Koyaanisqatsi" de Godfrey Reggio, hasta la genial "Isla de las flores" de Jorge Furtado, que incorporan elementos estéticos, políticos o sociológicos que alteran la concepción clásica de lo retratado.

 

De suerte que es bien difícil establecer una línea teórica para crear un documental, e imposible de mantener una postura totalmente neutral, en la aproximación finalista del estudio. Sin embargo, actualmente se establece una precisión sobre el género, diferenciándolo del reportaje informativo, y es el concerniente, al criterio u opinión que se adjunta a la investigación.

 

En conclusión, el punto de vista de los autores determina el sendero bifurcado que recorren, Karel, dinamiza el libro y ulterior guión del célebre escritor del diario "Le Figaro" Eric Laurent, para evidenciar que la ultraderecha cristiana a través de la fundación cultural "Heritage" y todos los asesores cercanos, dirigen verdaderamente el destino del Estado más poderoso del planeta;  Moore por su parte, plasma su enojo desde la génesis, la ilegítima elección de Bush, el descaro del Congreso de ignorar las querellas de los diputados y las fuertes conexiones monetarias del grupo "Carlyle" con la Casa Blanca.

 

 

"Every time you drop the bomb,

You kill the god your child has born,

BOOM, BOOM, BOOM, BOOM"

 

System of a Down

 

El centro de tiro es sin duda la cabeza del actual mandatario, pero cada uno selecciona armas diferentes, verbigracia, Michael Moore se solaza con las muecas previas a las transmisiones televisivas de George W. y con sus exageradas vacaciones; por el contrario, William Karel nos muestra a un Bush ingenuo, ostensiblemente manipulado, alcohólico arrepentido, fanático en la religión que profesa y sin programa de gobierno hasta los ataques del 11 de septiembre.

 

La película europea descubre un nuevo sueño americano: "si alguien con el talento intelectual de George W. Bush puede ser Presidente, cualquiera puede serlo en ese país", busca los secretos de la dinastía familiar y los desnuda, nos ilustra como Prescott Bush -su abuelo- se hizo rico con los nazis mientras su hijo peleaba contra ellos en la segunda guerra mundial, Bush padre, segundo al mando de Ronald Reagan, armó y financió a Sadam Hussein, lo dotó de armas biológicas y facilitó los ataques con armas químicas a las tropas iraníes y kurdas; por otra parte, indaga al personal de confianza y a reconocidos intelectuales, sobre la naturaleza de la crisis institucional.  En contraposición, la cinta del norteamericano se lanza sin mesura en las hipótesis mega-industriales que lo obsesionan, asiste a una convención de primer nivel donde se discuten las repercuciones dinerarias de la reconstrucción iraquí y escudriña la incestuosa relación de los magnates árabes con la clase dirigente.

 

Ahora que está probado, que el intervencionismo mesiánico y bélico de los Estados Unidos, sólo responde a directivas de alto poder financiero, pareciese no tener sentido las criticas a dichos filmes, especialmente a Fahrenheit.  Pero el problema no radica en lo que se dice, sino la forma en que se traslada al cine; siempre admiré el compromiso que Michael Moore imprime en sus producciones, él no se contenta con mostrar una problemática, sino que presiona cámara en mano para mutarla.

 

Por desgracia, en "Fahrenheit 9/11" comete graves yerros, olvida la responsabilidad que genera ser el cineasta de realidades con mayor éxito en los últimos años, que su trabajo también puede ser un arma de destrucción masiva y que lo que él realiza, influencia a millones de personas. A nivel de sintaxis, la narración tiene un equívoco gigante, intenta abarcar todas las categorías inimaginables que nutren la compleja sociedad yanqui, desbordando la claridad que debe seguir una obra visual; igual ocurre con el off omnipresente de Moore, ya que manipula sin reparo al público, además, el ritmo frenético de imágenes editadas, la deliberada ridiculización de las personalidades, y la música cuidadosamente seleccionada, llevan al espectador de manera inexorable a deducir los hechos según su óptica, creando un hueco conductista sin libertad alguna de pensamiento.

 

Es paradójico como el director estadounidense, cae en lo que criticó duramente sobre el poder alienante de la imagen, pervirtiendo la denuncia artística, por un compendio propagandístico que favorece las intenciones electorales del partido Demócrata.  De esa forma -a pesar del humor que sus comentarios inyectan- se convierte en el demonio que tanto combatió en el pasado y se quema en el fuego que él mismo inició.

 

(*) John Grierson tiene una frase parecida.

Article précédent Article suivant
Retour à l'accueil
Partager cet article
Repost0
Pour être informé des derniers articles, inscrivez vous :
Commenter cet article