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Notas personales sobre cine, temas animalistas y proyectos audiovisuales

Racismo endógeno

 

 

La siguiente es una parte de la investigación de Rubén Darío ALVAREZ como guionista del documental "Negro con negro da calor".

Los comentarios pueden remitirse al autor : RAlvarez@eluniversal.com.co

 

 

Por: Rubén Darío ALVAREZ

 

Cómo llegaron los negros a Cartagena de Indias

En un mundo nuevo, en donde estaba todo por conocer y explotar, obviamente había carencia de mano de obra fuerte para realizar los trabajos de explotación de minas, labrado en el campo y cuidado de las inmensas haciendas de los terratenientes españoles en el nuevo mundo. Es así como se establecen las primeras tratas negreras, que estaban en manos de portugueses judíos, pues los españoles eran sólo consumidores de la gran industria esclavista. En consecuencia, la explotación y el genocidio comenzaron en las costas del golfo de Guinea, que se extendía desde lo que hoy es Senegal hasta el país de Angola, contando alrededor de 20 mil kilómetros. En ese territorio existían muchas razas y tribus africanas que conformaban naciones, de donde salieron esclavos nacidos en regiones costeras y en el interior del continente africano. Las etnias más conocidas en América fueron los bantúes, yorubas, carabalíes, lucumíes, fanti ashantis y los mandingos, quienes pertenecían a la costa norte de Africa. Dentro de esas ramificaciones, había elementos africanos que eran más apetecidos que otros, ya que sus costumbres y vocaciones resultaban acordes con las necesidades laborales que brotaban del nuevo continente. Los bantúes eran muy perseguidos por su experiencia en la agricultura y la ganadería, además de que forjaban muy bien los metales y la talla en madera. Las etnias menos apetecidas en cuanto al aspecto laboral fueron lo fanti ashanti y los mandingos o malinkes, quienes poseían convicciones religiosas musulmanas que los hacían rebeldes, aguerridos y difíciles de esclavizar. Tal vez sea ésta una de las razones por las cuales, para algunos historiadores la creencia de que los negros africanos eran cazados como animales en sus propios territorios, resulta falsa, a la vez que subestima la gran inteligencia estratégica que estos poseían para la guerra. No era fácil cazar a un ashanti en un territorio que conocía mejor que los extranjeros. La verdadera historia radica en el comercio que se estableció cuando los reyes de la tribus africanas que entraban en permanentes guerras, tomaban a los guerreros vencidos, los convertían en sus esclavos y luego los vendían al esclavista extranjero. Es muy difícil señalar con exactitud cuáles fueron las razas más determinantes y cuáles fueron los países más forzosamente aportantes al sistema esclavista, ya que el pasado de los futuros esclavos era borrado en el momento de su captura y cuando eran confinados en la isla de Sao Tomé, ubicada en la costa de Guinea, de donde partían hacía los principales puertos negreros de América, establecidos en Cuba, Jamaica, en la ciudad mexicana de Veracruz; en Salvador de Bahía y Recife en Brasil; y en Cartagena de Indias, Colombia.

 

El racismo endógeno en Cartagena

El endorracismo es un fenómeno que hasta hace poco fue analizado desde el punto de vista sociológico y psicológico. El Banco Interamericano de Desarrollo, hace aproximadamente unos cinco años, dio a conocer un documento en el que se trató por primera vez la problemática en Latinoamérica, dándole el segundo nombre de "fenómeno del emblanquecimiento". Este tópico se encuentra enmarcado por la aspiración, de parte del hombre negro, de querer llegar a una condición racial blanca para tener acceso a instancias de poder y toma de decisiones normalmente vedadas para los de su etnia. El proceso de endorracismo, o de emblanquecimiento, comienza con la misma trata negrera y con la misma práctica racista, discriminatoria y de exclusión que se da en el contexto histórico colonial, y que después se queda como una costumbre o ley subrepticia que se va repitiendo a través de generaciones, con la equivocada concepción de que una persona mientras más clara tenga la piel, más posibilidades tiene de sobrevivir en un mundo en donde lo más parecido a lo blanco, es lo que suele tener mayores condiciones de éxito. Hoy por hoy, se tiene plena certeza de que el endorracismo es un sinsentido, pues está más que demostrado que el color de la piel tiene poco ver con la capacidad de acceder a círculos dignos de empoderamiento, económico social y cultural. Sin embargo, la repetida costumbre durante un largo tiempo, ha demostrado que lo que existe en realidad es una pérdida de los valores de identidad y de memoria, lo cual está reforzado por el hecho de que las condiciones sociales de exclusión de las comunidades afrodescendientes en Colombia -y específicamente en Cartagena- también coadyuvan a ese proceso. El hecho de ser negro estará siempre ligado directamente a unas condiciones reales sociales, como la pobreza, alta insalubridad y bajo acceso a la educación formal, entre otras. El hecho de ser negro no implica orgullo para las personas de la misma etnia. Básicamente, podría decirse que el endorracismo comienza en la misma estructura colonial de los oficios que realizaban los esclavos. El esclavo que laboraba en la casa ubicada en el urbanismo colonial, se sentía superior al que trabajaba en las haciendas, ya que el primero se vestía de forma diferente, era tratado de forma diferente y gozaba de ciertos privilegios dentro de la casa del amo blanco, mientras que el esclavo del campo se encontraba aislado, vestido con ásperas prendas y viviendo en condiciones paupérrimas. Las condiciones de poder en las que se movía el amo blanco, hacían sentir a algunos negros con mayor estatus, lo cual se reforzó posteriormente a través de la mezcla interracial. Lo que sobrevino, y perduró a través de muchas generaciones, fueron creencias como "hay que lavar la raza", con connotaciones discriminatorias hacia la misma etnia.

 

El futuro del negro en Cartagena

Para quienes en Cartagena luchan por la reivindicación de la etnia negra, el futuro de los afrodescendientes, en Cartagena y en el mundo, debe estar determinado por su propia acción. Es decir: los afrodescendientes en Cartagena y en Colombia deben ser escritores de su propio destino. No deben esperar a que sean otros los que escriban esa página de reivindicación. Se debe mirar y tratar, bajo toda instancia, de restablecer los procesos de identidad y memoria. Se debe establecer claridad del quién soy, quiénes somos y de dónde venimos. Una vez se tengan esos conceptos claros, sin ningún tipo de resquemor o vergüenza, de inmediato surgirá un piso para establecer una mirada hacia el futuro. Tener claros los conceptos de memoria y de identidad, facilita establecer acciones económicas conjuntas que darán de inmediato unas posibilidades de accesibilidad y superación en términos de lo social, de lo político, lo cultural y de lo ambiental. En ese orden de ideas, el futuro del afrodescendiente en Cartagena se está escribiendo con ese tipo de acciones que se vienen registrando. Que hacen despertar a muchas más personas en su proceso de identidad y memoria. Y que harán despertar a otros más, gracias a una propagación sistemática y constante para lograr un avance significativo en el menor tiempo posible. En Colombia se creó la Ley 70 de 1993, que reivindica los derechos de las comunidades afrodescendientes. Dicha Ley es la única en un país latinoamericano que reconoce las condiciones de esta comunidad. Así mismo se estableció una serie de decretos ministeriales, como el 1122 del Ministerio de Educación, donde se ordena la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos en las instituciones educativas de toda Colombia. Igualmente, existe una serie de herramientas en el régimen subsidiado de salud que favorecen a las comunidades minoritarias, entre ellas las poblaciones afrodescendientes, indígenas y pueblos rom. Muchas de esta leyes, a pesar de su buena intención, no han sido implementadas, lo que ha dado paso a la organización de colectividades y organizaciones en todo el territorio nacional, y específicamente en Cartagena de Indias, con el objeto de hacer cumplir y enaltecer las condiciones de vida del pueblo afrodescendiente.

 

 

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1
.
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D
#4: The UK is in Europe.
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