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Frases

 

 

"Después de todo,
el cine es el único sueño
que se tiene con los ojos abiertos"

Eliseo Subiela

 

 

"El hecho simple de

que mi perro me quiera más

que yo a él, constituye una

realidad tan innegable, que,

cada vez que pienso en ella,

me avergüenzo.


El perro está siempre

dispuesto a dar su vida por mí.


Si yo hubiera sido atacado

por un león o un tigre,
Ali, Bully, Tito, Staci y todos

los demás habrían afrontado

la desigual batalla,

sin titubear ni un instante,

para defender mi vida,

aunque sólo hubiera sido

por unos momentos.
¿ Y yo? "

Konrad Lorenz
Premio Nobel de Medicina 1973

 

 

"A fuerza de ver películas

y de amarlas
se tiene el deseo de realizarlas.


Ya no se va a la sala por azar,
sino con la voluntad de hacer cine"

François Truffaut

 

 

 

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10 août 2009 1 10 /08 /août /2009 12:58




http://www.youtube.com/watch?v=jFWxCR_eLi4


La ONG francesa CIN-CO “Cinéma et coopération”, la Universidad de Cartagena y la editorial Pluma de Mompox, realizarán en homenaje a Víctor Nieto Núñez y Henri Langlois, el lanzamiento del libro:

SOBRE RELATOS, CUENTOS Y ENSAYOS DE CINECLUBES – TOMO II

Dicho evento se llevará a cabo el sábado 15 de agosto, en el marco del Festival de Cine Independiente de Mompox. Igualmente, se podrá apreciar ésta publicación, en la 22° Feria Internacional del Libro de Bogotá.

 

****

PRESENTACIÓN

 

Las siguientes páginas rinden un cálido homenaje

a Víctor Nieto Núñez, Henri Langlois y a todos los

cineclubistas que han iluminado el sendero.

 

I

La esquizofrenia cineclubística es una enfermedad que la ciencia psiquiátrica no estima prioritaria dentro del campo de sus investigaciones. Dicha patología se diferencia de las adicciones del coleccionista cinéfilo o del crítico cinematográfico, en que éstos encuentran un deleite individual en la acumulación de objetos o en la suma de placeres intelectuales; en cambio, el cineclubista necesita compartir con un público la experiencia sensorial que lo emociona.

Los síntomas que permiten reconocer la anomalía comienzan por una kinetofagia bulímica, enrojecimiento conjuntival y avitaminosis por falta de luz solar. Los esquizofrénicos de esta índole fundan cineclubes en todas las instituciones que pisan; sus proyectores viajan en lomo de mula, saltan charcos en barriadas, se humedecen en chalupa y respiran las estrellas de la noche en las sesiones al aire libre.

 

II

Hace quince años un grupo de esos enfermos mentales se propuso crear en Cartagena de Indias un sistema de células cineclubistas por municipio, que establecerían a su vez redes regionales, que a su vez alimentarían una asociación nacional intitulada “La iguana”. Bajo el calor del momento, todo era posible: un proyecto de ley regulando la actividad, publicación sistemática de libros y revistas, un circuito especial de películas, encuentros y coloquios nacionales e internacionales.

Pero un golpe de realidad nos condujo a padecer las dificultades del medio asociativo colombiano y de su contexto sociocultural. El Ministerio de Cultura tiró a la basura nuestro proyecto legislativo, sufrimos la extinción de varios cineclubes fundadores, hubo una falta de continuidad en las redes regionales, se suicidaron algunos compañeros de nuestro grupo y la ausencia de apoyo por parte de las instituciones tampoco ayudó.

 

III

A pesar de todo, la anomalía psiquiátrica nos impulsa a caminar… no al ritmo querido, pero se anda. Fruto de ese trabajo es el segundo tomo de Sobre relatos, cuentos y ensayos de cineclubes, donde confluyen en un mosaico interesante, pensamientos disímiles e inquietudes de todas las latitudes. Esa es la razón por la cual encontramos desde un estudio académico del espectador de los cineclubes en Brasil, hasta las aventuras en el interior de una sala porno en Cali; seguimos las falanges móviles de un asistente en Pereira, hasta la búsqueda frenética de la Cinemateca Francesa; analizamos el cine como artificio, mientras constatamos la ilegalidad de las proyecciones en los muros capitalinos.

Nuestra editora, la siempre querida “Nacho”, nos decía que el libro estaba planillado, que seguíamos en la lista de espera, que no nos preocupáramos, que ya iba a imprimirse. Las semanas pasaron, luego los meses, y nada, silencio de imprenta… alguien de poder nos dijo la verdad: “No lo quieren publicar porque no hay estudiantes, sólo algunos egresados de la Nacional”. Agarramos motetes y nos trasladamos a La Heroica. Allí contactamos a un cineclubista de los años setenta que posee contactos en las altas esferas, hablamos con el rector de la Universidad de Cartagena -quien nos otorgó su bendición- y aquí estamos.

 

IV

Mi esquizofrenia cineclubística comenzó -sin saberlo- por un reto del director del Festival de Cine de Cartagena. La imagen que tenía de ese señor era -como todas aquellas ideas frívolas que provienen de los medios- la de un hombre acaudalado, rodeado de mujeres hermosas y que se paseaba por el mundo de festival en festival. Por eso nuestro primer encuentro tuvo el mérito de destruir el mito, y sin que él lo supiera, de encaminar mis pasos hacia un cineclub… él estaba afuera del baluarte porque el aire acondicionado no funcionaba, me acerqué, le pregunté por una cinta argentina que el festival había exhibido, y que yo deseaba adquirir: “¡Ufffff, mijo!”, me respondió. “En ninguna parte la vas a encontrar”. Luego vino su habitual carcajada generosa, y un consejo: “¡Ponte a buscar otra cosa!”… aunque yo seguí indagando por la cinta, aquel día descubrí a Víctor Nieto Núñez.

Dos años más tarde -con una copia de cuarta generación del filme argentino- me dirigí al Festival, no para decirle que la tenía, sino para informarle que los cineclubes queríamos reunirnos con él. Lo que debía ser una conversación de tres minutos, duró toda la tarde, era como un libro abierto. Allí me enteré de las graves dificultades financieras del Festival, de que estaba fielmente casado con la extraordinaria Mary Luz, de la pérdida de Víctor Enrique… durante esas horas, con un rostro humano y frágil, emergió Don Víctor.

En octubre de 1998, organizamos Homenaje al cine. En dicho evento, Pedro Narváez, proyeccionista oficial del Festival, vió por primera vez Cinema Paradiso, a pesar de haber exhibido y maniobrado sus bobinas; la familia del cineclubista Luis Fernando Calvo recibía una distinción por la incomparable labor de difusión cinematográfica; y el director del Festival, apreció su filme idílico: El ladrón de Bagdad, 74 años después de que su padre le revelara a un tal Douglas Fairbanks. Al final de la función, sus lágrimas me mostraron la magnitud de su alma infantil y yo pude conocer a Don V.

 

Nicolás Román Borré

 

 

 

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AUTORES PUBLICADOS

 

SOBRE RELATOS, CUENTOS Y ENSAYOS DE CINECLUBES – TOMO II

César Cortez Rz

Francine Nunes da Silva

Gabriela Amar

Alexander Amézquita Pizo

Felipe Moreno Salazar

Rubén Darío Mejía S

Claudia Jaramillo

Nancy J. González Coca

Pierre Ángelo González

Oscar Pico

Jaime Andrés Ballesteros Aguirre

Nicolás Román Borré

Juan Alberto Niño Jiménez

Jairo Cruz Silva

Augusto Otero Herazo

 

 

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commentaires

David Alexander Parra 01/08/2011 18:24



Muchas gracias compañero!



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